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Como actuar ante las rabietas de los niños.

Publicado 07/11/2018

Especialistas en problemas de conducta.Especialistas en problemas de conducta.

Desde el área de psicología infantil y atención temprana del Centro de desarrollo infantil Alcanza queremos ayudar a los padres y madres a gestionar esos momentos tan difíciles que a todos los que tenemos hijos alguna vez se nos han presentado. Hablamos de esas visitas al supermercado cuando nuestro hijo nos avisa y nos deja claro que quiere una bolsa de patatas, pero nosotros, como padres responsables de cuidar su alimentación, le decimos que no es el momento de comer patatas fritas, que en un rato vamos a cenar. Ese es el momento en que nuestro hijo o hija entra en cólera y se empieza a revolcar por el suelo del supermercado, y ese es también el momento en el que nosotros pensamos “tierra trágame”. Y esto no solo nos pasa en el supermercado, también se puede producir en otras muchas situaciones, porque la rabieta es ni más ni menos el deseo no cumplido de nuestro hijo, es la manera que tiene el menor de expresar su frustración, es la etapa de su vida en la que se va forjando su individualismo y sobre todo es lo más normal del mundo, es una fase del desarrollo de cualquier niño. Lo único que podemos hacer los padres es gestionar lo mejor que podamos estas rabietas. Las rabietas se suelen dar con mayor intensidad en niños de 2 a 4 años, ya que su control emocional aún no está formado, PAPÁS y MAMÁS sentimos comunicaros que este autocontrol a nivel cerebral no se hará maduro hasta después de la adolescencia. Pero dado que nosotros si que tenemos ese autocontrol emocional, os vamos a dar estrategias para afrontar el problema en la conducta del menor.

Algo que nos puede ayudar es ver las rabietas como, anunciadas y no anunciadas. Las anunciadas se dan en situaciones en las que el niño nos avisa que tiene un deseo y nosotros se lo negamos. Las no anunciadas son las rabietas que el niño empieza sin que nosotros nos hayamos percatado que el menor se ha frustrado por el motivo que sea.  Lo más importante en cualquier rabieta es mantener la seguridad del menor, por lo que nuestra máxima prioridad será apartarlo de cualquier objeto con el que se pueda dañar o de cualquier otro peligro que veamos a su alrededor.

En psicología infantil, la técnica más importante a la hora de modificar problemas de conducta en niños, es el refuerzo de las conductas positivas en momentos en los que la rabieta no ha aparecido, de esta forma le decimos al niño como queremos que se porte y hacemos que estas conductas se vuelvan a repetir.

Si a pesar de ello,se produce el estallido emocional o rabieta en el menor, no podemos ofrecerle excesiva atención, ya que esto puede provocar que se vea reforzado en este comportamiento. Esta técnica, que exponemos de forma tan breve, se llama extinción. En el momento de la rabieta le diremos al menor que se tranquilice y que una vez esté sosegado le prestaremos atención, después de esto nos retiraremos para que el niño gestiones sus emociones, demostrando al niño que esa conducta no va a ser válida en absoluto, porque cuando haga eso se va a quedar solo y no va a conseguir nuestra atención. 

Otras veces las rabietas persiguen otros objetivos, como conseguir algo o dejar de hacer algo, en líneas generales, os podemos decir que la solución estaría en que el pequeño no consiga lo que quiere con la conducta negativa; pero para situaciones más específicas, estos problemas deberían ser tratados directamente po el psicólogo infantil.

Durante la rabieta, una de las cosas que no debemos hacer los adultos sería el chantaje emocional, no debemos decirle al niño expresiones como “si sigues llorando no te voy a querer”, “si llora te vas a quedar sin amigos”, etc. Hay que recordar que ese comportamiento es fruto de su inmadurez y parte de su desarrollo como persona. Tampoco tenemos que darle grandes explicaciones de lo malo que está siendo su comportamiento, en ese momento aunque nos oigan, no nos "pueden escuchar" Si lo deseamos, una vez terminada la rabieta podemos decirle el modelo adecuado de conseguir lo deseado y que con estas conductas negativas no lo puede conseguir.

Si somos capaces de observar cuando se está formando la rabieta, y antes de que suceda, podemos darle un abrazo, a veces este contacto físico hace que el pequeño desconecte y no llegue a formarse el comportamiento inadecuado. En las mismas situaciones que hemos mencionado anteriormente, también funciona muy bien, cambiar su foco atencional, el pequeño se distrae y no entra en la espiral del enfado.

Hay que ser firme y cariñoso, no podemos caer en el error de perder la calma, nosotros somos los adultos y tenemos que controlar la situación en todo momento. Al actuar con firmeza trasmitimos de una forma clara y concisa el mensaje al niño y al ser cariñoso o por lo menos respetuoso no entramos en su dinámica de gritos y pataleo, le hablaremos de forma sosegada y en un tono lo más tranquilo posible.

No es mala estrategia dar alguna alternativa al menor y así poder anticiparnos a la rabieta, como por ejemplo; si  nos dice que quiere la camiseta verde y no puede ser, decirle que puede elegir entre la roja y la blanca. También hay situaciones en las que podemos ceder ante el deseo del menor, tendremos que analizar la situación y ver lo relevante que es la petición del niño, el permitir al niño realizar elecciones razonables , o entre dos opciones mostradas por sus progenitores hace que el niño vea reforzada su autoestima.

Es bueno anticiparnos a ellas, por ejemplo, si a nuestro hijo de 3 años siempre lo llevamos a un parque después de casa de la abuela, y ese día por falta de tiempo no nos podemos parar, podríamos intentar no pasar ese día por delante del parque, ya que nuestro hijo va a querer su rutina diaria y le va a ser dificil entender que ese día no tenemos tiempo, y que hoy no podrá jugar en su parque favorito.

Otra forma de anticiparnos, es que el niño tenga cubiertas sus necesidades básicas, ya que muchas de las rabietas que sufren los niños más pequeños, son por hambre, sueño o sed. Así que si el pequeño tiene estas necesidades satisfechas, será menos probable que aparezcan estos problemas.

Ya hemos visto que hay herramientas suficientes para gestionar la frustración de nuestros hijos, y ante sus rabietas poder tomar las decisiones correctas para intentar evitarlas,  minimizarlas o que vayan a menos, no caigamos en el error del castigo físico, no nos llevará a mejorar la situación y mucho menos a mejorar la educación del menor, recordad que los niños son muy buenos observadores e imitan las acciones de los adultos (imitan lo que ven, no lo que les decimos). El castigo, ya sea físico o  no, no nos va a ayudar ante una rabieta. Si necesitáis ayuda siempre es recomendable acudir al psicólogo infantil, os daremos herramientas más específicas y adaptadas a cada caso. En el Centro de psicología infantil y atención temprana Alcanza trabajamos un equipo multidisciplinar (psicología, logopedia, atención temprana, pediatría, fisioterapia pediátrica, nutrición infantil y terapia ocupacional) especializado en el desarrollo infantil y adolescente, estaremos encantadas de atenderos ante cualquier problema que os encontréis en la crianza de vuestro hijo e hijas.