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La tartamudez y el Logopeda.

Publicado 21/11/2020

La tartamudez y el logopeda. Especialistas en Almería

   Actualmente, muchos padres acuden a nuestra consulta de logopedia en Almería por notar ciertas disfluencias en el habla de su hijo, llegando a pensar que puede tratarse de tartamudez. En nuestro Centro estamos especializadas en logopedia infantil, fisioterapia infantil, atención temprana, nutrición y psicología infantil en Almería y nuestras logopedas están especializadas en el tratamiento de la tartamudez.

    La tartamudez o disfemia es un trastorno del habla cuya características principales son las disfluencias anormales y persistentes de ésta. Van acompañadas de patrones conductuales, cognitivos y afectivos (Sangorrín, 2005).  Dicha sintomatología, aparece en personas de todas las edades, aunque su forma más frecuente aparece durante la infancia, entre los 2 y 7 años.

    Las personas con disfemia conocen con exactitud aquello que quieren expresar de forma oral, aunque se encuentran con la incapacidad de decirlo con fluidez debido a repeticiones involuntarias, interrupciones en los movimientos productores del habla, prolongaciones y, por consiguiente, deficiencias en el flujo sonoro verbal. Esto suele ocurrir al comienzo de las palabras y de las oraciones y, a menudo, se acompañan de espasmos y movimientos secundarios asociados, principalmente músculo-faciales.

   La prevalencia de la disfemia es aproximadamente del 0.75%, sin embargo, en la edad preescolar se estima que alrededor del 5% de los niños y niñas, sufren un periodo de tartamudez durante algunos meses. Muchos de ellos no necesitan intervenciones específicas, ya que hasta el 90% de manera independiente, dejarán de presentar los síntomas de manera espontánea, mientras que el porcentaje restante estaría en riesgo de desarrollar el trastorno de manera persistente y, por lo tanto, sería necesaria la actuación clínica, es importante una atención temprana.

     La causa exacta de la disfemia no ha sido identificada en la actualidad, aunque se considera un trastorno motor multifactorial y complejo, influenciado por componentes genéticos, que podrían influir en la correcta creación y desarrollo de las redes neuronales cerebrales (Cykowski, Fox, Ingham y Robin, 2010).

    Diagnosticar, por parte del logopeda, la disfemia en el habla de una persona puede parece fácil, ya que las disritmias son obvias e interrumpen la fluidez de la persona. Sin embargo, existen características en el habla de una persona con disfemia que no son fáciles de detectar para el oyente.

    En el proceso de evaluación, el logopeda infantil observará el número y el tipo de alteración en el ritmo que la persona produce en diversas situaciones, además de la manera en la que reacciona a ellas y las sobrelleva. Recopilará información sobre su entorno y diversos factores que podrían aumentar las disfluencias. Es importante analizar la información recogida sobre el paciente para determinar si existe disfemia y, en caso de que exista, establecer en qué medida afecta a la capacidad de la persona para llevar a cabo las actividades diarias o participar en ellas.

En el proceso de diagnóstico de la disfemia o tartamudez es imprescindible diferenciar entre:

  • Tartamudez evolutiva simple: ésta aparece mientras el lenguaje del niño se desarrolla, sobre todo alrededor de los 3 años, o como forma de llamar la atención después del nacimiento de un hermano. En la tartamudez evolutiva simple es frecuente que se repitan palabras enteras.
  • Tartamudez episódica o fisiológica: aparece si la tartamudez evolutiva simple se mantiene entre los 3 y 5 años. 
  • Tartamudez primaria: cuando el niño tiene entre 5 y 7 años. En este momento es imprescindible la intervención del logopeda, ya que el lenguaje del niño tiene repeticiones continuas o prolongaciones tónicas de sílabas. Una atención temprana es importante en la intervención del logopeda infantil.
  • Tartamudez secundaria: cuando el niño tiene entre 7 y 10 años. Los síntomas se agravan y se hace consciente del trastorno. Debido a esto comienza a adoptar estrategias de evitación. El niño empezará a tener problemas con los compañeros de clase y, por su inseguridad, los síntomas se harán más frecuentes.

La evaluación de este trastorno se hará siguiendo los siguientes puntos:

  • Estudio de las consecuencias en el lenguaje de los bloqueos, interrupciones, alteraciones en la prosodias, etc.
  • Estudio de las consecuencias en los elementos de fonación, respiración y fono-articulación.
  • Estudio de síntomas asociados como pueden ser la tensión muscular y movimientos involuntarios e inconscientes.
  • Estudio de la autoestima personal del sujeto y de sus influencias ambientales, así como la valoración personal y social, fluidez, entre otros.    

     Para llevar a cabo un buen tratamiento de la disfemia o tartamudez, no solo hay que fijarse en el habla del niño, también hay que tener en cuenta los factores ambientales, ya que influyen mucho a la hora de desenvolverse en la sociedad. Para ello se escoge un abordaje directo sobre el control del habla del paciente y, además, se actúa sobre el ambiente para que la fluidez obtenga mejor resultado.

 

Según Salgado (2008), existen tres terapias para tratar la disfemia por parte del logopeda:

 

  • Terapia preventiva: se utiliza cuando se descarta el diagnóstico de tartamudez temprana. Se centra sobre todo en aportar la información y consejos a los padres para ayudar al niño y, además, se identifican los factores ambientales para reducirlos y mejorar la fluidez.
  • Terapia prescriptiva: en el caso contrario a la terapia preventiva, ésta si se lleva a cabo para aquellos diagnósticos de terapia temprana sin que vaya asociada a otros problemas. Se centra en la intervención con el medio ambiente y con los padres, pero de manera que, estos últimos, sean la mejor herramienta para conseguir una fluidez y desarrollo normal en el niño.
  • Terapia integral: esta terapia se utiliza cuando la tartamudez temprana incluye factores de riesgo para la evolución del habla. Se centra en las mismas actividades que las anteriores, es decir, en los padres y en el ambiente, con la diferencia de que también interviene de manera directa con el niño con programas como entrenamiento motor del habla, terapia personalizada de control de la fluidez, entrenamiento sistemático de la fluidez para niños, entre otros.

   Otras técnicas utilizadas por el logopeda para reducir las disfluencias son las técnicas basadas en disfunciones del feedback (habla ensordecida o enmascarada, audición demorada...), técnicas basadas en el condicionamiento operante (refuerzo positivo y tiempo fuera), técnicas de sensibilización (entrenamiento asertivo), técnicas de desensibilización (desensibilización sistemática y relajación muscular) y otros procedimientos como el habla gesticulada.

 

      En el Centro Alcanza damos apoyo a las familias de Almería para tratar cualquier problema o duda sobre el desarrollo de los más pequeños de la casa, contamos con un equipo multidisciplinar que trabajará de manera coordinada (psicólogas infantiles, logopedas, fisioterapeuta y nutricionista) que mediante tratamientos innovadores y eficientes, y profesionales experimentadas poder dar la mejor atención temprana en Almería.

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